En esta entrada encontrareis:
- Consejos que facilitarán que puedas ayudar a tu hijo a
superar su timidez
- Tecnicas para superar la timidez: Trucos para conversaciones
- Evaluación
de la timidez infantil
- Consejos para ayudar a un niño tímido
- Haz
que tu hijo sea más sociable
Lo primero que debemos plantearnos, antes de seguir adelante con la lectura de estos artículos, es que normalmente la timidez no es preocupante, a menos
que sea parte de un grupo de temores que causan ansiedad emocional reiterada o
problemas sociales para el niño
A continuación
expondremos una serie de consejos que facilitarán que puedas ayudar a tu hijo a
superar su timidez:
- Estudia la timidez de tu hijo: No es lo mismo que
sólo sea tímido con adultos o sólo con niños,
que le pase con gente de distinto sexo, que sólo se dé en el colegio… Aprendiendo cuándo se
manifiesta y por qué podrás elegir mejor las técnicas que pueden ayudarle.
- Sé un modelo de buenas habilidades sociales: Sé amable con la
gente, salúdala, sonríe, ofrece tu ayuda… Si el niño ve que actúas de
manera sociable y que, no solamente no recibes rechazo, si no que, además,
tienes recompensa, te imitará.
- Enséñale habilidades sociales: Explícale las
técnicas básicas (cómo saludar, cómo iniciar una conversación, cómo pedir
algo…). Podéis practicarlo con juegos tanto en casa como en la calle.
Sería conveniente que prepararas situaciones en las que tu hijo vaya a
estar con otros niños para que pueda poner en
práctica lo que va aprendiendo.
- Enséñale a resolver problemas: Enséñale a practicar el
brainstorming (lluvia de ideas), a evaluar esas ideas y probarlas.
Debes enseñarle que no siempre se encuentra la solución correcta a la
primera y que los fallos son parte del proceso de aprendizaje.
- Ayuda a tu hijo a encontrar actividades que le satisfagan y en las
que pueda sacar provecho a sus cualidades. Los niños tímidos tienen tanto miedo
a cometer errores que nunca prueban cosas nuevas y ahogan su creatividad.
Las actividades como la música, la pintura o el teatro podrán ayudarle.
- Ayúdale a interpretar y controlar sus emociones:
Explícale que no debe avergonzarse por sus emociones y ayúdale a aprender de
ellas.
- Sé un modelo de respeto por los demás: Si el niño
ve que criticas a los demás continuamente, pensará que esa es la manera
habitual de comportarse y empezará a temer que los demás le juzguen y le
critiquen.
- No compares a tu hijo con los demás ni le
etiquetes como tímido.
- Motiva a tu hijo y apóyale pero no le fuerces si
no esta preparado para alguna situación. La timidez puede vencerse pero es
necesario ser constante y paciente e ir avanzando paso a paso, adaptándose
siempre al ritmo de progreso del niño.
Técnicas para superar la
timidez: Trucos para conversaciones
Una de las situaciones que más
ansiedad produce a las personas tímidas es el hecho de iniciar una conversación
con una persona con la que no tengan mucha confianza. Se preguntan qué decir,
qué estará opinando la otra persona, se bloquean… Sin embargo, existen una
serie de trucos que pueden utilizarse para romper el hielo y hacer que esos
primeros minutos de conversación dejen de provocar tanta ansiedad:
- Haz preguntas abiertas: No hagas preguntas que
puedan contestarse con un sí o un no. Las preguntas pueden empezar por
formulas parecidas a “¿Qué opinas sobre…?” o “¿Qué sabes acerca de…?”. A
la gente le gusta dar su opinión y así conseguirás que la persona se
centre en hablar en lugar de fijarse en tu ansiedad, lo que te permitirá
relajarte.
- Ríete libremente: No debe darte vergüenza reírte
si una situación o comentario te resultan divertidos. A la gente le gustan
las personas abiertas y espontáneas y la risa ayuda a liberar tensión.
- Focaliza la atención en la otra persona: Usa más
el “tú” y menos el “yo”, así harás que la otra persona se convierta en el
centro de la conversación. Mantente atento a lo que la otra persona hace y
dice, en lugar de estar centrado en cómo te sientes. Escuchar con atención
te dará herramientas para continuar la conversación y, además, al no estar
centrado en ti mismo, tu ansiedad se reducirá.
- Focaliza la atención en el momento: Céntrate en
la situación que estás viviendo, en el momento presente. No te distraigas
pensando en fracasos anteriores o en qué pasará en el futuro. Mantén tus
sentidos en lo que estás haciendo sin preocuparte de nada más.
- Acepta los cumplidos: No te avergüences cuando
alguien te diga algo bueno ni intentes negarlo, disculparte o restarle
importancia. No tienes que sentirte incómodo porque alguien diga algo
positivo de ti. Es más sencillo agradecerlo sin más y guardar ese cumplido
en tu recuerdo para que te sirva de fuente
de autoestima en el futuro.
- Haz cumplidos a los demás: A las personas les
gusta que los demás les digan cosas positivas, hace que se abran y sean
más receptivas. Un simple comentario bastará, siempre que sea realista y
adecuado a la persona que lo recibe.
- Rodéate de gente positiva: Estar con gente que
critica y que sólo ve lo negativo no mejorará tu autoestima ni te ayudará
a superar la timidez. Busca gente
positiva que pueda ayudarte a mejorar y te haga sentir bien.
- Comunicación no verbal: Recuerda mantener el
contacto visual. A nadie le gusta hablar con una persona que se pasa la
conversación mirando a otros lados como si se aburriera o con la vista
clavada en el suelo. Acuérdate de sonreír también de manera natural y
notarás que la otra persona se siente más cómoda contigo.
- Uso de Internet: Actualmente podemos conocer
gente y comenzar relaciones escudados por la distancia que nos proporciona
el ordenador, lo que reduce la ansiedad de esos primeros momentos. Esto es
útil para las personas tímidas pero no deben permitir que los contactos de
Internet sustituyan a los contactos reales, ya que no tienen la misma
calidad y la gratificación obtenida a través de ellos es mucho menor.
Intenta que algunos de tus contactos de Internet sean de tu zona y queda
con ellos para convertir esos contactos en amistades reales.
- Lleva a un amigo a las situaciones incómodas: Si
no te ves capaz de iniciar las conversaciones por ti mismo, puedes llevar
a alguien que vaya a llevar la conversación en los primeros momentos,
hasta que te sientas lo bastante confiado como para intervenir. No es la
solución ideal pero puedes utilizarla al principio, hasta que ganes algo
de confianza.
Evaluación
de la timidez infantil
Tanto los padres como los
profesores pueden estar interesados en evaluar el grado de timidez de un niño
con el fin de saber si es simplemente un rasgo de personalidad presente sólo en
algunas ocasiones y que, por lo tanto, no está causándole problemas graves o
si, por el contrario, está afectando gravemente a sus relaciones y su
desarrollo personal.
La evaluación de la timidez
en los niños presenta la dificultad de que, al ser la mayoría de los síntomas
internos (pensamientos y emociones), no podemos detectarlos. La manera más
simple de evaluar esos síntomas sería pedirle al niño que nos hablase de ellos
pero, precisamente por ser tímidos, tienen dificultades para expresar
sus emociones y, además, no son muy dados a conversar ya que se sienten
inseguros acerca de lo que pensaremos de ellos.
Por estas razones, hay que
buscar otras maneras de conseguir la información que necesitamos. Una de ellas
es hablar con otros niños de su edad con los que tenga
contacto (hermanos o compañeros), para que nos informen de las veces en las que
el niño se siente incómodo y cómo reacciona.
También podemos observarle
y llevar un registro de ciertas conductas que señalen su timidez: cuántas veces
se le ve solo en el recreo o en el parque, cuántas veces da él algún paso para
acercarse a los demás, si tartamudea, tiembla o enrojece al establecer contacto
con otras personas, si su nerviosismo es mayor en presencia de niños de su edad
o de adultos… Hay que intentar recoger la mayor cantidad de información posible
y apuntar todos los detalles que podamos de sus reacciones, el ambiente en que
se han dado…
Otra fuente
de información es el propio niño. Como hemos dicho, es posible que no sea muy
colaborador a la hora de dar información sobre sí mismo, así que hay que buscar
otras maneras para que pueda facilitárnosla. Podemos pedirle que apunte las
situaciones en las que se pone nervioso, solo o culpable, describiendo qué
pasó, con quién estaba, que sintió… Si el niño no es capaz de describirlo, se
le puede pedir que dibuje la situación y hable mientras tanto de ella o que la
escenifique con muñecos. Al no estar tan pendiente de lo que dice y de nuestras
reacciones, es posible que consiga abrirse y explicarse.
También podemos ayudarles
con técnicas como dibujar un termómetro que vaya del cero al diez y en el que
vaya señalando lo nervioso que se pone en las situaciones que le vayamos
diciendo (tener que preguntar en clase, que se le acerquen otros niños, tener
que leer en voz alta, acercarse a un grupo para jugar con ellos…)
CONSEJOS PARA AYUDAR A UN NIÑO TÍMIDO
Causas de la timidez Los investigadores han descubierto dos caminos
claros hacia la timidez. El primero es biológico: aproximadamente uno de cada
cinco niños parece haber nacido con una predisposición biológica a la timidez.
Desde el momento en que son pequeños —y a veces antes— estos niños se sienten
incómodos con gente y ambientes nuevos. Los niños tímidos tienden a ser
comedores quisquillosos que evitan probar alimentos nuevos y que son reacios a
aceptar desafíos nuevos. Estos niños tienden a mantener esta actitud durante al
menos unos años. La mitad de los niños que muestran este patrón todavía son
tímidos cuando tienen seis años; un cuarto todavía son tímidos en la adolescencia
y es probable que sigan siendo algo tímidos toda su vida. Para ellos, parece
ser una cuestión de temperamento o predisposición innata. El otro camino hacia
la timidez es situacional. Para estos niños, la timidez es una reacción
temporal al estrés. La enfermedad de un padre, una mudanza a una casa nueva o
un cambio en su cuidado pueden disparar la timidez en un niño pequeño o en edad
preescolar —aún en un niño mayor. La timidez generalmente desaparece tan pronto
como la situación
subyacente finaliza o el niño se siente más cómodo.
Cómo
ayudar a un niño tímido. Los niños tímidos pueden beneficiarse
de varios factores que lo ayudan a mejorar su confianza y sus destrezas
sociales. Aquí tienes algunas sugerencias:
Recuerda que cuando tratas con un niño tímido debes alentarlo amablemente y en
forma comprensiva, en lugar de obligarlo a hacer algo. Los niños tímidos se
sienten abrumados emocionalmente con facilidad. Si exiges mucho demasiado
pronto, probablemente tu hijo se sentirá más ansioso en vez de menos ansioso.
Trata de no decir cosas como "Sarah es tímida" cuando se comporte así
—especialmente evítalo frente a Sarah, que puede llegar a creer que su conducta
es un rasgo y no un estado temporario. Además, los niños pequeños y en edad
preescolar pueden interpretar esa etiqueta como una excusa legítima para
escabullirse de situaciones sociales incómodas. En cambio, di algo como "A
Sarah le cuesta conocer gente nueva, pero está trabajando en eso".
No te burles de tu hijo por su timidez. Esto sólo lo avergonzará y empeorará el
problema.
Ensaya situaciones sociales estresantes en casa. Para algunos niños en edad
preescolar, la combinación de gente nueva, entorno nuevo y actividades nuevas
es abrumadora. Por ejemplo, si tu hijo se siente incómodo cantando una canción
con otros niños en el preescolar, ayúdalo a practicar cantando con él en casa.
Esa práctica ayudará a que cantar en la escuela sea menos aterrador y más
divertido.
Trata de no abrumar a tu hijo con demasiada compañía o estimulación. Con
frecuencia los niños tímidos se sienten más cómodos jugando con un amigo por
vez que con un grupo de amigos. No lo obligues a participar en actividades con
grupos grandes. Se alentador, pero deja que tu hijo decida si se unirá y cuándo
hacerlo.
Alienta a un niño tímido a jugar ocasionalmente con otro niño que sea un año o
dos menor. Esto pondrá al niño tímido en una posición de liderazgo, algo que
rara vez siente con sus pares. También puede darle más confianza cuando juega
con los niños de su misma edad.
Haz
que tu hijo sea más sociable
Como siempre que hablamos del aprendizaje de nuestros niños, debemos
tener en cuenta la forma de aprender que tienen y la que les resulta más fácil.
Normalmente los niños muy pequeños aprenden imitando a sus
mayores y desde luego, éstas serán las bases para que el niño siga fomentando
estas habilidades cuando sea más mayor.
¿Qué hacer para ayudar a tu hijo a
vencer su timidez?
Por esto es importante que
el niño tenga en sus mayores un ejemplo de sociabilidad, al igual que lo son
para otras muchas cosas.
Las
casas en las que existen muchas discusiones, o en las que se pierde el respeto
por los derechos del otro (cogiendo cosas prestadas sin permiso, fastidiando al
otro adrede, etc) son casas aptas para que sus habitantes generen esas
actitudes para con el resto.
Un niño pequeño en esta casa aprenderá a no respetar al otro
y más tarde lo practicará en el colegio. Para él es normal porque es lo que ha
vivido siempre y necesitará nuevas pautas de aprendizaje difíciles de aprender
si en casa todo sigue igual.
Lo mismo sucederá en casas con pocas visitas o con padres poco
comunicativos. A menudo podemos encontrarnos en una comunidad de vecinos o en
un chalet en el que las posibilidades de charla con los demás son difíciles por
las diferencias de edad de los miembros o por la lejanía con el vecino de al lado.
Todos somos celosos de nuestra intimidad, pero si nuestro niño nos ve hablar
con el vecino un rato o con el panadero del barrio, aprenderá a comportarse
igual y estaremos formando las bases para que sea una persona sociable.
También es importante que en estas primeras edades detectes
problemas de autoestima o de inseguridad. Los niños tímidos no confían en sí
mismos y lo pasan mal, si lo detectas a tiempo puedes ayudarle a cambiar y a
socializarse más. Prémiale las conductas de cercanía hacia otros niños y dale
refuerzo en la distancia con la mirada o con los gestos para que se sienta más
protegido. Poco a poco comprobará que todos sus miedos son infundados y que
puede jugar como el resto. Si consideras que el problema se agranda busca ayuda
profesional. En niños pequeños es relativamente fácil cambiar sus
comportamientos con pautas sencillas para los padres.
Intenta ser
sociable con tu entorno y tu hijo aprenderá de ti
También podemos encontrarnos a parejas muy diferentes entre sí.
Puede ser que uno de los miembros sea el tímido y el otro el más sociable, no
focalicéis la atención del niño y el cuidado en uno de los dos ya que no estará
equilibrado. Si el niño pasa el mayor tiempo con el padre tímido o callado,
procurad reforzar esto y cubridlo con tiempo que le dedique la otra persona. Un
padre tímido generará un hijo tímido en muchos casos, por eso tendréis que
repartiros el tiempo para que el niño pueda aprender de los dos.
El
padre sociable reforzará la interacción con otras personas y el padre tímido se
ocupará de otros aspectos. Procurad que vuestro hijo aprenda de cada uno lo
mejor de vosotros mismos. Aunque no siempre lo conseguiréis el trabajo en
equipo tendrá sus frutos. Dedicadle tiempo para explicarle las cosas y los
comportamientos adecuados. Recriminándole no aprenderá nada nuevo en positivo y
cuando le castigues por una actitud antisocial, explícale porqué y cual es el
comportamiento bueno que esperas de él, así no estará perdido.
Cuando juega
con otros niños...
También es importante enseñar a nuestros niños cual es la mejor
manera de comportarse cuando está jugando en grupo. Cuando son pequeños están
acostumbrados a ser el centro de atención y si el grupo no atiende a sus deseos
es probable que se enfaden.
Como padres, tendremos que
enseñarles a reflexionar y a valorar la situación. ¿Qué es más importante?
¿Jugar y divertirse o jugar a lo que yo quiero? Las dos cosas son importantes
para él pero puede aprender a tener paciencia, a jugar con los demás y después
jugar a lo suyo. Suelen aburrirse con facilidad y necesitan juegos nuevos,
entonces será el momento para proponer el suyo.
Tiene
que aprender a ser más flexible y a no imponer su criterio, si no, los demás se
enfadarán con él y no querrán que participe en el juego. Será muy útil
enseñarles con ejemplos cogidos de vuestra vida cotidiana, por ejemplo: “cuando
no queríais ir con los amigos a algún sitio y luego cedisteis porque ellos
fueron con vosotros otro día al sitio que queríais”.
Tienen que
ser ejemplos que el niño tenga muy recientes y que los haya vivido en primera
persona. Vuestro comportamiento debe ser bueno, no pongáis como ejemplo una
ocasión en la que discutisteis mucho u os enfadasteis aunque después todo
saliera bien, le estaríais dando una doble imagen que no os interesa.
Tenéis
que enseñarle a solucionar sus problemas con otros niños, no vale el “no le
hagas caso”, “pasa de él”, porque es una forma de tranquilizarle en un primer
momento, pero no estará aprendiendo estrategias para enfrentarse a las personas
conflictivas en un futuro. Enséñale a que defienda sus ideas y a que no se deje
achantar por el líder. Tienen que aprender a escuchar y a pedir perdón cuando
proceda. Cuando son pequeños saben sacar la rabia y el disgusto pero no saben
que hacer y si sus mayores no están ahí para darles soluciones, se sentirán
perdidos e indefensos y aprenderán a adaptarse a la situación de manera pasiva.
A la larga tendréis un niño con problemas de inseguridad que no sabrá expresar
sus sentimientos.
Algunos consejos
Sin salir fuera de casa puedes hacer que tu hijo aprenda
socialización:
Déjale
que marche a casa del vecino a jugar, también puedes organizar reuniones con
otros niños en casa para que realicen juegos comunitarios en los que el
compañerismo y el apoyo mutuo les lleven a ganar, todas son buenas maneras de
aprender.
En
la escuela a menudo organizan actividades de ocio y extraescolares que ayudan a
los niños a conocerse mejor y a hacer nuevas amistades. Los grupos de
boys-scout también nos servirán, talleres de dibujo o plastelina, todo lo que
sea interacción con los demás les vendrá bien. El objetivo es no tener a un
niño encerrado en casa con su cuidadora todo el día, necesita refuerzo por
muchas vías (padres, familia, amigos, cole, etc)
En
invierno resulta más difícil salir de casa y tenerlos más entretenidos por lo
que es importante que organicéis actividades y planes para el fin de semana.
Podéis quedar con amigos que tengan niños de su edad para que jueguen en el
centro comercial o en el parque infantil y organizar las vacaciones navideñas o
las de verano con parejas como vosotros, los niños se entretendrán y vosotros
también.